duelo ancianos
10.07.2013. Marta Sariñena
Conociendo el duelo , General

La experiencia de la pérdida en cada momento del ciclo vital tiene características propias y en el caso de los ancianos existen factores que pueden llegar a dificultar la elaboración del duelo. Nos ponemos en la piel de nuestros mayores para tratar de realizar un mejor acompañamiento.

En las últimas décadas cada vez es mayor el número de personas vivas de 80, 90 o más años incluso, por lo que nos encontramos con un número cada vez mayor de ancianos que han sufrido o están atravesando un proceso de duelo, especialmente por la pérdida del cónyuge.

Podemos pensar que porque se encuentran en la etapa final de su vida debemos protegerles y evitar en lo posible el contacto con el dolor, de forma similar a como lo hacemos con los niños. De ahí que socialmente a veces se les tenga menos en cuenta. La realidad es que lejos de ser así, no debemos subestimarles y el duelo en los ancianos, requiere que le prestemos la atención necesaria pero sin tender a sobreprotegerles, sobre-cuidarles o infantilizarles porque están mejor preparados que los jóvenes para afrontar las pérdidas, ya que esta capacidad se va elaborando a lo largo de la vida, a partir de las múltiples y variadas pérdidas a las que nos vamos enfrentando. (Podéis leer un artículo anterior sobre el balance de pérdidas y ganancias en la vida)

Algunas de las pérdidas a las que nos enfrentamos a medida que vamos envejeciendo son:

-       Pérdida de capacidad física (energía, sentidos…)

-       Pérdida de memoria, de agilidad mental

-       Pérdida de trabajo (jubilación), con la pérdida de estatus social que conlleva ya que el trabajo es un punto de referencia social.

-       Pérdida de relaciones por muerte (parejas, familia, amistades). Esto hace que aumente la conciencia personal de la propia muerte, lo cual puede llevar a una ansiedad existencial (Worden, 1976).

-       Pérdida de seguridad y autonomía

-       Pérdida de familiaridad, libertad, intimidad… en el caso de que el anciano tenga que ser hospitalizado o ingresado en una residencia.

La experiencia de la pérdida en cada momento del ciclo vital tiene características propias y en cada caso podemos observar variables diferentes que pueden dificultar su elaboración. En el caso de los ancianos, algunas de ellas son:

- En el caso de viudos/as ancianos/as que han tenido largos matrimonios es probable que fueran muy dependientes el uno del otro en determinados aspectos de la vida cotidiana, se han apoyado durante toda una vida para superar crisis, situaciones difíciles y hasta incluso otras pérdidas por lo que la persona que sobrevive en estos casos a su pareja tiene que enfrentarse a una difícil adaptación a la pérdida.

- A esto tenemos que añadir la soledad, porque en el caso de viudos/as más jóvenes, todavía pueden disponer su traslado a otro domicilio pero cuando son ancianos/as lo más probable es que permanezcan donde vivían en el momento de la muerte de su pareja (Lopatta, 1996). El hecho de quedarse solos en el lugar en el que habían compartido tantas cosas durante tantos años con su pareja puede llevarles a tener intensos sentimientos de soledad.

- En algunos casos hay ancianos que no pueden continuar viviendo solos después de la pérdida de su cónyuge y deben de recibir atención institucional con lo que al tener que abandonar su hogar aun tienen mayor riesgo de mortalidad, porque ya no es su vida, ni su hogar, ni tienen a su cónyuge… son muchas las pérdidas con las que tienen que convivir.

- Los grupos de apoyo son especialmente importantes en los ancianos, sobre todo en los casos en los que se ha disminuido su red de apoyo social, tienen intensos sentimientos de soledad y presentan un elevado aislamiento. A través de estos grupos pueden recibir el apoyo necesario, ser escuchados, tenidos en cuenta, relacionarse con otros ancianos que estén en situaciones parecidas, en definitiva ver cubiertas parte de sus necesidades afectivas y de relación con los demás. Aunque debemos tener en cuenta respecto a esto, que también han sido educados en creencias como: “los problemas se los guarda uno mismo”, “no hay que mostrar las emociones”, “hay que ser fuerte y valiente”… por lo tanto pueden tender a no compartir los sentimientos de melancolía y depresión, a evitar las lágrimas y creer que el duelo es una experiencia en la que no hay que pedir ni recibir ningún tipo de ayuda, y esto se da más en el género masculino.

- Aunque la mayor parte de datos y estudios sobre el duelo en el anciano se centran en la pérdida del cónyuge, también se enfrentan a otro tipo de pérdidas como la de hermanos, hijos, nietos, etc.

Algunos ancianos ante la pérdida de un nieto sufren un duelo por partida doble, porque además de enfrentarse al dolor por la pérdida de su nieto, tienen que ver el dolor de sus propios hijos. Estos duelos son complicados de elaborar, porque además el apoyo al duelo se suele centrar en los padres y se tiene a excluir el duelo de los abuelos.

Al igual que en otros procesos de duelo, no siempre van a necesitar asesoramiento sino que los ancianos son capaces de afrontar su duelo con todo lo que ello conlleva y poco a poco ir adaptándose a su pérdida. En este caso influye mucho el estado de salud, el apoyo social y la red de amigos, el tener ocupaciones y actividades que les resulten agradables, las experiencias anteriores y los recursos personales así como el vínculo y relación afectiva con la persona fallecida.

Espero que estas líneas nos sirvan a todos para reflexionar y ponernos un poco más en la piel de nuestros mayores, para comprender mejor sus procesos de duelo y pérdidas y sobre todo para no perder de vista sus necesidades de relación y de afecto porque si éstas siempre son importantes, en este caso son imprescindibles.

Es muy interesante dirigir nuestras actitudes hacia la idea de que  superar un duelo en la vejez no supone esperar nuestro declive hasta la muerte, sino que podemos aceptar la pérdida, establecer nuevos retos y continuar con nuevas ilusiones hasta el final

 

Marta Sariñena.

“Parece entonces fundamental, desarrollar una forma de aproximación más constructiva al cuidado de los ancianos en situaciones de duelo, y esto supone el desarrollo de unas actitudes y unas formas de encarar la tarea más positiva en las personas que establecen la relación de ayuda”.

Worden, 1997.

 

 

FUENTES:

ACOMPAÑAMIENTO EN EL DUELO Y MEDICINA PALIATIVA  de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos. EL DUELO EN EL ANCIANO. Magdalena Pérez Trenado

EL TRATAMIENTO DEL DUELO: Asesoramiento psicológico y terapia. J.William Worden. PAIDOS 2004

TALLER DE DUELO EN EL ANCIANO. Maite Urzain. 2013. Instituto IPIR

3 comentarios a “El duelo en los ancianos”

  1. 02.01.2014. Lucía dijo:

    Muy cierto. Mi abuela entró en crisis un año después de haber partido mi abuelo. Hasta ahora hemos estado en acompañamiento permanente de http://www.funerariagomez.com/
    Dios es bueno, tenemos fe que pronto lo superará.

  2. 24.01.2014. iñaki peña dijo:

    Muy interesante.

  3. 21.10.2014. Maria de Lourdes Celis dijo:

    Me parece absolutamente interesante el artículo, considero de gran importancia promover en nuestra cultura maneras adecuadas de mejorar las condiciones de vida de nuestra población adulta ya que ellos poseen la sabiduría que la experiencia y los años le han dado, merecen ser retribuidos por el servicio incondicional a los hijos, nietos y a la sociedad.

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